Pedro Solbes: “La normalización de tipos incentivará el ahorro aunque encarecerá el crédito”

Pedro Solbes, una de las figuras fundamentales y más respetadas de la escena política europea, participará en la apertura de la jornada central de EFPA Congress, que se celebrará los próximos 25 y 26 de octubre en Sevilla.

El que fuera, entre otros cargos, Comisario Europeo y ministro de Economía en el Gobierno de España, ofrecerá una ponencia donde analizará las tensiones políticas de la globalización. Solbes considera que la mayor preocupación a corto plazo:

“es el cambio de la política exterior americana, incluida la política comercial, porque no sabemos dónde terminará la confrontación”.

Por otro lado, Pedro  Solbes cree que el proceso de subida de tipos de interés, que se desarrollará de forma gradual a partir de los próximos meses, incentivará el ahorro a cambio de encarecer el crédito.

“Con los mensajes transmitidos por la FED y el BCE, podemos pensar que disponemos de un tiempo razonable para adaptarnos a los cambios. España debe apostar por el reforzamiento de la zona euro y la modernización de su economía”.

¿Es la guerra comercial entre EEUU y China el principal reto para economía mundial en los próximos meses?

 

En mi opinión, la mayor preocupación a corto plazo, pero no la única, es el cambio de la política exterior americana, incluida la política comercial. A lo largo del verano hemos tenido conocimiento de la entrada en vigor de incrementos arancelarios en USA y en China para ciertos productos. La confrontación sigue y no sabemos dónde va a terminar. Al mismo tiempo se han reducido las tensiones con México, con un acuerdo en el sector del automóvil aceptado “para evitar males mayores”. Con la UE siguen las espadas en alto. La nueva administración americana apuesta por las negociaciones bilaterales, dejando de lado a la OMC propiciando así  la ruptura del multilateralismo, con todo lo que ello implica. En algún caso se percibe la utilización de la política comercial con objetivos no económicos, como ha sido el caso de Irán o Turquía, dos casos en los que las diferencias con la política exterior de la  UE son evidentes.

A grandes rasgos ¿a qué otras grandes amenazas se enfrenta la economía mundial en los próximos años?

 

La guerra comercial es sólo una parte del problema. De acuerdo con los estudios que circulan, si se aplicaran todas las restricciones planteadas por la administración americana y las posibles represalias, el PIB mundial caería para 2020 medio punto. A pesar de la importancia del dato,  me parece más relevante aún la destrucción del sistema multilateral de comercio que tanto esfuerzo ha exigido en los últimos años. Y desatar una guerra comercial en un contexto de alto endeudamiento y valoración de los activos financieros, y con una curva de tipos invertida aumenta los riesgos.

La crisis ha requerido utilizar de forma generosa las políticas monetaria y fiscal. Para hacer frente a próximas caídas del crecimiento debería recuperarse margen de maniobra en ambos casos. Es imprescindible volver a unas políticas más convencionales en USA, pero también en la UE y se avanza en esa dirección.

Y todo ello sin olvidar que cualquier política económica deberá considerar los grandes retos derivados del proceso de globalización y de la innovación tecnológica, y otros temas políticamente sensibles como los movimientos migratorios (afectan a USA, a la UE pero también a Oriente Medio, Asia y América Latina) o los derivados de la situación política en EEUU y en América Latina (Méjico, Brasil, Venezuela y Argentina) o en la UE por los problemas de gobernanza (incremento del populismo y perímetro de la UE por el impacto del Brexit).

¿Cuál es el papel que deben adoptar los gobiernos de países desarrollados ante un previsible próximo escenario de parón del ciclo expansivo en la economía?

 

Como he señalado, el margen de las políticas monetaria y fiscal se ha reducido. Por eso tiene todo el sentido volver a una política monetaria convencional y mantener una política fiscal que permita reducir la deuda pública. El tipo de cambio del euro frente al dólar mejora nuestra competitividad exterior, pero el encarecimiento del petróleo juega en sentido contrario. En todo caso, la posición de los bancos centrales ha sido muy prudente en cuanto a los plazos para volver a la “normalidad” y sobre todo en la comunicación, al avanzar sus intenciones con tiempo suficiente para que las adaptaciones no deban realizarse de forma brusca. La FED ha optado por el “wait and see” y el BCE por una vuelta a la política convencional a medio plazo y de forma muy prudente. En política fiscal, la UE mantiene su referencia de un déficit público limitado.

 

¿Cómo afectara a los ahorradores particulares el proceso de normalización de tipos? ¿Están preparadas la economía europea y  la española para afrontar este cambio de paradigma?

 

La normalización de tipos incentivará el ahorro aunque encarecerá el crédito. La adaptación al nuevo escenario exigirá cambios, pero con los mensajes transmitidos por la FED y el BCE podemos pensar que se dispone de un tiempo razonable para adaptarse a los cambios. Y la posición española no debe ser muy distinta de la de los otros países de la UE, apostando por el reforzamiento de la zona euro  y la  modernización de nuestra economía ( avanzar en la gobernanza del euro y conseguir de verdad un mercado único adaptado a las nuevas tecnologías), mantener una senda presupuestaria que permita la reducción de la deuda y, dado el negativo impacto de la crisis, que ha incrementado la desigualdad, mejorar la estabilidad del empleo y aumentar la tasa de actividad deberían ser prioridades de nuestra política económica. Son retos difíciles de cumplir sobre todo sino ayuda el contexto político.

 

¿Existen indicadores para temer un verdadero riesgo de burbuja inmobiliaria, de renta fija o de algún otro tipo en el corto plazo?

 

Mi sensación es que en este momento no podemos hablar de burbuja inmobiliaria en España, lo que no quiere decir que los precios de la vivienda en algunas zonas no tengan un comportamiento excesivo. Es cierto que el número de transacciones de compraventa se puede aproximar este año a las 500.000, pero la construcción nueva está a niveles muy alejados de los máximos del 2006 (menos de 100.000 frente a más de 700.000).

Siempre hay que estar preparado para posibles nuevas crisis, sobre todo tras un largo período  de tipos bajos y ante un escenario de mayor inflación y subida de tipos. Pero es cierto que, tras la crisis, ha mejorado el sistema para detectar futuros riesgos al ponerse en marcha un instrumento que debería ayudarnos a adelantar las actuaciones necesarias. Me refiero a la agencia para las crisis sistémicas, cuya puesta en marcha fue anunciada por la ministra de Economía en su comparecencia en julio en el Congreso.